La banca, ¿volverá a tropezar con la misma piedra de los promotores?

Tengo que reconocer que la lectura del “murmullo” de Rosa Salvador en La Vanguardia de hoy me ha llenado de zozobra. El “elogio a la desmemoria”, como lo titula, más que un elogio es una llamada de atención que me ha recordado aquellas que hacía el Banco de España antes de la crisis a las cajas de ahorros en forma de notas de prensa. Rosa cuenta que los mismos bancos que hace unos años mandaron a las promotoras al infierno al no prestarles dinero para construir, ahora las persiguen otra vez ofreciéndoles un 100% de financiación. Cuenta también que algunos solares han doblado el precio que Solbia ofrecía en 2013 (entonces reventados y hoy muy asequibles, todo sea dicho).

¿Quiere ello decir que estamos de nuevo en una burbuja como en el 2007? No y mil veces no, pero sí que estamos volviendo a tejer una red peligrosa. Vaya por delante que no se trata de un fenómeno global, sino más bien concentrado en algunas zonas, como por ejemplo, Barcelona y su primera corona. En esta zona concreta se han juntado cuatro factores que apuntan a una clara reactivación, que ya ha empezado: una notoria escasez de obra nueva, la existencia de una demanda insatisfecha, unos precios asequibles y una banca con dinero a espuertas que no sabe cómo rentabilizarlo. Menos mal que nos pilla a precios todavía lejanos a los topes de la última burbuja.

La demanda aprieta, como pone de relieve la Asociación Hipotecaria Española, al seguir la tendencia de incremento en la contratación de hipotecas respecto a años anteriores, a nivel global estatal. En este sentido, el acumulado desde inicio de ejercicio hasta noviembre de 2016 muestra un incremento interanual de un 15% para viviendas (elemento de mayor representatividad en la naturaleza urbana) que alcanza las 260.581 hipotecas. Según esta misma fuente, Catalunya lidera el número de transacciones entre septiembre 2016 y septiembre 2015 con un aumento del 24,5%, frente al 8,7% nacional.

Según el Banco de España, las condiciones generales aplicadas en los préstamos hipotecarios se suavizan de nuevo, debido al impacto favorable asociado a los menores costes de financiación y a la mayor disponibilidad de fondos.  “Un análisis más detallado revela una evolución heterogénea de las distintas condiciones, con un cierto descenso de los gastos, excluidos intereses, una estabilidad en los márgenes  aplicados en los préstamos ordinarios, y un ligero aumento tanto de los márgenes correspondientes a operaciones de mayor riesgo como de las garantías requeridas y de la relación entre el principal y el valor de estas. Por su parte, el porcentaje de peticiones de fondos rechazadas se redujo algo respecto al trimestre previo. La demanda de fondos para adquisición de vivienda no varió. Según las entidades, las mejores perspectivas del mercado de la vivienda, así como una mayor confianza de los consumidores y el descenso en el nivel general de los tipos de interés, habrían contribuido al incremento de las solicitudes…”

BBVA Research apunta que según los datos del Banco de España el crédito de las nuevas operaciones hipotecarias durante 2016 se situó en casi 32.000 millones de euros (excluyendo operaciones de refinanciación), el 17,5% más que en 2015.

Por su parte, según el último informe de la Inmobiliaria Amat (datos fiables al 100%) correspondiente al año 2016, la demanda tira con fuerza en Barcelona y las poblaciones de la primera corona donde están presentes. “Ha sido un año bastante extraordinario es este aspecto, ya que el ritmo de ventas ha superado de largo las previsiones. Ello lleva a preguntarnos si este ritmo es sostenible, si se generarán expectativas de subidas de precios excesivas y si se disparará la morosidad”.

En su caso particular, han notado una clara reducción en el tiempo de comercialización de los inmuebles vendidos. Desde 2013 hasta 2016, la cifra de meses de cada año ha disminuido: 11, 10, 6, 4-5 meses, respectivamente. Pero, de momento, los precios siguen muy asequibles. En localidades como Sant Just Desvern o Sant Cugat la vivienda está todavía entre un 35% y un 50% por debajo del precio de 2006.

Discapacidad, discotecas y trabajo

Un pub de Lleida ha impedido la entrada a un grupo de 14 jóvenes con síndrome de Down que pretendían acceder al local la noche del viernes cuando se encontraban de fiesta con sus monitores. La noticia corrió como la pólvora y medios de todo el estado se hicieron eco de ella. Había habido una discriminación flagrante y me parece normal el revuelo que levantó y la posterior denuncia de la asociación a la que pertenecían estos chicos.

Sin embargo, no deja de sorprenderme que no dejar entrar a unos chicos aquejados de este síndrome haga correr tanta tinta, cuando la problemática que tienen para incorporarse a la sociedad por medio del trabajo tenga tan poca difusión, si es que tiene alguna. Probablemente lo del pub lo veamos como un hecho reprobatorio lejano a nosotros y lo del trabajo cotidiano nos toque la conciencia más de cerca y prefiramos mirar hacia otro lado. Lo cierto es que sin la actitud encomiable de asociaciones y voluntarios, la cosa sería mucho peor. Así, en el sector se señala que la razón del incremento de la tasa de empleo de las personas con discapacidad en mitad de la crisis económica se debe principalmente al crecimiento de las contrataciones a través de los Centros Especiales de Empleo y empresas y organizaciones vinculadas al sector de la discapacidad.

Pero es necesario recordar algunos datos que no siempre se conocen. Una de cada cuatro personas con discapacidad en edad de trabajar en España (25,7%) tiene un empleo, pero el 12,86% de ellos está dentro de la franja de riesgo de pobreza y exclusión social; un porcentaje que en el conjunto de la población con discapacidad se eleva a más del 30%, según las conclusiones del ‘I Informe del Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo en España’ (ODISMET) de la Fundación ONCE realizado el pasado año.  Se estima que entre la población con discapacidad el desempleo está alrededor del 32%. Además, entre los jóvenes con discapacidad la tasa de paro supera el 65%.

Según los datos del estudio, las personas con discapacidad sensorial auditiva (44,6%) o visual (33,6%) tienen una tasa de empleo “muy superior” a la de quienes presentan una enfermedad mental (15,8%) o una discapacidad intelectual (17,4%). En cuanto a las personas con alguna discapacidad física o de movilidad, la empleabilidad se sitúa cerca de la media del colectivo, en un 28,4%.

Ahora, hay un problema adicional: la evolución del mercado de trabajo hacia entornos digitales y tecnológicos, con las consiguientes dificultades para el acceso a una formación y empleo adaptados y la disminución de puestos de trabajo de tareas manipulativas. Por ello, el panorama que tienen las personas con discapacidad para acceder al empleo y mantenerlo, es bastante complicado. Aunque esto no debería coartar las posibilidades, proyectos y ayudas que haya que destinar a estas personas, lo cierto es que les añade un grado más de dificultad.

Recientemente, el presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), Luis Cayo Pérez Bueno, ha subrayado que, con el nuevo informe de ODISMET, “ya no hay excusa” para decir que “no se sabe suficiente” sobre el colectivo de personas con discapacidad para diseñar políticas que mejores su inclusión. Pérez Bueno ha reivindicado además la necesidad de que se apruebe una nueva ley que sustituya a la actual Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI) y que “dé un marco laboral nuevo para las personas con discapacidad”. “La LISMI ya no nos vale. Tenemos que ir a un nuevo modelo que tome lo mejor de la LISMI pero que esté a la altura de los tiempos y las circunstancias actuales”, dijo.

Cabe esperar que así sea, pero no estaría de más que de vez en cuando se recordara esta realidad en los medios, sin tener que esperar a un triste suceso, por cierto, con un calado muy inferior al laboral, aunque ciertamente con un tinte mucho más mediático.