Nov 10

¡Alerta! La sobrecualificación se agrava en el primer semestre en España

 

La ocupación sobrecualificada representa el 53,9% del total de la ocupación, la que tiene la calificación adecuada al puesto de trabajo, el 42,5% y la infraqualificada el 3,6%. Este alto porcentaje de personas sobrecualificadas podría señalar ineficiencias en el mercado de trabajo según apunta un estudio de la Asociación de Agencias de Empleo y Empresas de Trabajo Temporal (Asempleo). Por su interés os adjunto resumen.

La economía española sigue su proceso de consolidación de la recuperación tras los efectos de la crisis. Una tendencia que cabría esperar que mejorase la relación entre la formación y la ocupación. Sobre todo, a través de la corrección de la sobrecualificación, que se disparó durante los primeros años de la recuperación. Así parecía observarse en el último análisis del fenómeno en el Boletín Afi-Asempleo de febrero de 2017 (con datos correspondientes al 4T16). Sin embargo, el crecimiento en los ocupados desde entonces (4,5% hasta el 2T18) se ha visto nuevamente marcado por la sobrecualificación, que aporta más de 3,1 puntos porcentuales y afecta al 53,9% de los ocupados (0,6% más que en el 4T16). Los cualificados suben ligeramente (1,2 pp.), pero reducen su representación hasta el 42,5% de los ocupados (0,7 pp. menos que en el 4T16). Mientras que los infracualificados se mantienen estables en torno al 3,6%.

La consolidación no solo no ha permitido atajar el problema de la sobrecualificación, sino que incluso lo ha agravado. Este hecho podría constituirse como un indicador de ineficiencia del mercado de trabajo español y/o de la inclusión más tardía de colectivos y/o territorios que hasta ahora no se habían beneficiado de la recuperación y que pueden estar asumiendo puestos de trabajo cuyas habilidades requeridas son menores a las presentadas por los trabajadores. Tal y como ya se ha trasladado en otras ocasiones, la persistencia de la sobrecualificación podría incidir en la motivación de los trabajadores y lastrar su productividad potencial. Por ello es importante identificar cuáles son los perfiles donde el fenómeno está más presente, así como su evolución reciente.

Por género, se aprecia una evolución muy similar de la sobrecualificación: la masculina aumenta en un 3,0% y la femenina en un 3,1% desde el 4T16 hasta el 2T18. Por tanto, la brecha de género se mantiene estable con respecto al 4T16 (alrededor de 10 p.p.). De esta manera, el 49,3% de los ocupados varones desempeñan funciones en su trabajo para las que están sobrecualificados en el 2T18, frente al 59,4% de las mujeres. También continúan siendo evidentes las diferencias por tramos de edad a la hora de encontrar empleo, si bien son ahora los jóvenes entre 16 y 24 años los que más contribuyen a la creación del empleo (con el 20,6% entre el 4T16 y el 2T18), pese a ser el colectivo con mayor tasa de paro. Desplazan a los mayores de 55 años, que fueron los principales contribuidores durante los primeros años de la recuperación y ahora aportan apenas un 9,4% (entre el 4T16 y el 2T18). Tanto en el caso de unos como de otros, la mayor parte de su contribución descansa en ocupados sobrecualificados, no existiendo apenas diferencias respecto a las primeras fases de la recuperación

Si se analiza la evolución por tipo de contrato, son los temporales quienes, de nuevo, más contribuyen al aumento de la ocupación, aunque lo hacen una tercera parte de lo que lo hacían entre el 4T13 y el 4T16 (22,2% entonces frente al 7,0% entre el 4T16 y el 2T18), sobre todo por el menor aporte de los sobrecualificados (pasan del 14,4% al 4,0%). Y es que los contratos temporales logran, por lo general, un mejor ajuste de formación y tareas que requiere el puesto de trabajo, tanto en las primeras fases de la recuperación, como en el periodo de consolidación de la misma. Los indefinidos, por su parte, contribuyen prácticamente lo mismo, en términos relativos, que durante el comienzo de la crisis (5,1% entonces frente al 5,2% entre el 4T16 y el 2T18). Sin embargo, la contribución de los indefinidos cualificados pasa de apenas un 0,6% a principios de la recuperación, hasta el 1,5% en el periodo 4T16-2T18, por lo que la diferencia entre la contribución al número de ocupados de los indefinidos y los temporales se reduce desde los 17,0 pp hasta los 1,8pp.

Por sectores, la construcción es la responsable de los mayores aumentos del empleo, con un 12,6% de contribución entre el 4T16 y el 2T18 y sigue siendo la industria donde mejor es el ajuste entre la formación y los empleos (7,3 pp. del crecimiento se debe a empleos cualificados), aunque ya un cuarto de los emparejamientos están afectados por la sobrecualificación. Por contribución total, la industria extractiva y los servicios profesionales (9,3% y 5,8%) se situaron segunda y tercera, respectivamente. Dos sectores donde, no obstante, el ajuste es mucho peor (7,2 y 5,3 pp. de sobrecualificación). Llama la atención también la caída del empleo cualificado en el sector del transporte y las comunicaciones (-1,9%).

Por lo que respecta al análisis territorial, las Islas Baleares, Extremadura y las Islas Canarias son las CC.AA. donde más ha aumentado la sobrecualificación en esta etapa reciente de consolidación de la recuperación económica y del empleo (+7,4%, +7,0% y +5,3% entre 4T16 y 2T18, respectivamente). Se trata de las tres regiones, junto con Andalucía, donde más crece el empleo total en este mismo periodo, lo que confirma que una parte importante de los nuevos ocupados están sobrecualificados para desempeñar el puesto de trabajo que han encontrado. Son también unas de las CC.AA. donde más tardía ha sido la llegada de la recuperación, por lo que podrían estar en las primeras fases de la misma, tal y como ocurrió en el conjunto de España en 2014.

En el lado opuesto se encuentran la C.F. de Navarra y el Principado de Asturias, donde los ocupados sobrecualificados incluso disminuyeron en el periodo 4T16-2T18 (1,2% y 0,8%, respectivamente). Resulta llamativo que entre las CC.AA. con mayor sobrecualificación se encuentren aquellas que presentan menores tasas de paro que la media nacional, como el País Vasco, Cantabria o La Rioja (59,4%, 58,0% y 56,4% de sobrecualificados en el 2T18).

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Nov 07

Sólo el 20% de empresas españolas cuenta con soluciones de IA, lejos de la media UE

 

Cuando hablamos de Inteligencia Artificial (IA), acostumbramos a hacerlo en abstracto. Se elucubra mucho pero no sabemos ni su grado de implantación en nuestras organizaciones ni si vamos en paralelo al resto de Europa. Ante esta laguna me ha interesado el estudio que ha elaborado Ernst & Young (EY) para Microsoft, cuyo resumen adjunto.

De entrada ya nos dice que las organizaciones españolas van por detrás de sus homólogas europeas en la implantación de la Inteligencia Artificial (IA). En el mismo se analiza el nivel de adopción de estas tecnologías en 15 países de Europa, basándose en entrevistas a directivos de 277 empresas. Aunque el Estudio destaca que la mayoría de las empresas encuestadas en España (65%) cuenta con planes, proyectos piloto o pruebas de concepto alrededor de las tecnologías de Inteligencia Artificial, sólo el 20% cuenta con soluciones de IA en funcionamiento, doce puntos por debajo de la media europea (32%).

Según Pilar López, presidenta de Microsoft España, “Los avances en la Inteligencia Artificial están creando nuevas oportunidades para que las empresas españolas aceleren la innovación, mejoren su competitividad y lideren su sector de actividad. El Estudio muestra que las organizaciones en España deben cerrar la brecha existente con sus homólogas europeas, acelerando el despliegue de la Inteligencia Artificial para profundizar en su transformación digital y mejorar su posición competitiva”.

Juana Fernández, Directora en el Centro de Inteligencia Artificial & Análisis de Datos – EY Wavespace, añade: “Los resultados del Estudio demuestran claramente que las organizaciones españolas están haciendo pruebas con la IA, pero son menos maduras que otros mercados europeos cuando se trata de pilotar de forma activa estas iniciativas. Por otra parte, es prometedor comprobar que la IA parece estar en una mejor posición en la agenda de los directivos en España, demostrando que hay un gran interés entre los principales responsables de la toma de decisiones por impulsar esta tecnología en nuestro país”.

Según el Estudio de Microsoft, el 75% de las organizaciones españolas espera que la Inteligencia Artificial tenga un alto impacto en su sector de actividad. El 95% de las empresas encuestadas cree que la IA permitirá optimizar sus operaciones y un 85% considera que mejorará la relación con sus clientes. De igual modo, la mitad de las empresas españolas anticipa que la IA tendrá un impacto alto, o muy alto, en futuras áreas de negocio aún por desarrollar.

 

Como desplegar la Inteligencia Artificial

Como parte del Estudio, Microsoft ha definido una hoja de ruta con cinco pasos clave para acelerar el despliegue de la Inteligencia Artificial en las organizaciones, con el objetivo de pasar de la fase de proyectos piloto a la de implementación de soluciones:

  1. Realizar una aproximación consistente a la IA, priorizando el ámbito de aplicación de estas soluciones, definiendo su alcance y las necesidades de negocio específicas en cada una de las cuatro áreas clave para las organizaciones: experiencia de cliente, optimización de operaciones, gestión del talento y transformación de productos y servicios.
  2. Garantizar el liderazgo al máximo nivel, comunicando de forma clara a la organización los objetivos con relación a la IA y apostando por la adopción de las soluciones de Inteligencia Artificial en todos los niveles, desde el comité de dirección hasta los empleados.
  3. Contar con las capacidades necesarias, enfocándose en la construcción de las habilidades y los conocimientos requeridos para progresar a lo largo de la curva de aprendizaje de la IA, contando también con las aportaciones de partners estratégicos tecnológicos en la construcción de soluciones de Inteligencia Artificial./li>
  4. Definir una estrategia de datosque permita contar con datos válidos para “alimentar” las aplicaciones de IA, así como establecer una estrategia tecnológica que soporte los desarrollos de Inteligencia Artificial.
  5. Generar confianza en la IA.Es imprescindible optar por una aproximación de “primero las personas, luego la tecnología”, contemplando el desarrollo de la IA desde un diseño ético que garantice la privacidad y la seguridad, adaptando las experiencias a la manera en que se utiliza la tecnología, respetando la diversidad y promoviendo la confianza en las soluciones de Inteligencia Artificial.

 

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