¿Alguien me puede decir qué queremos hacer con 1.637 millones de euros en pesetas que aún guardamos en los bolsillos?

 

 

Los españoles aún conservan en su poder 1.637 millones de euros de la antigua moneda nacional sin canjear, lo que equivale a 271.742 millones de pesetas, según datos del Banco de España que ha publicado esta mañana. Una cifra que me deja cara de asombro mayúsculo y también, porqué no decirlo, los pelos de punta .

Según las cifras de la autoridad monetaria y a pesar de que han pasado 15 años desde que empezó a circular la moneda común, los españoles conservaban a cierre de julio 139.108 millones de pesetas en billetes (838 millones de euros), y 132.942,4 millones de pesetas en monedas (799 millones de euros).

Para mi, lo más sorprendente es que desde julio del año pasado, los españoles han canjeado 1.331 millones de pesetas en billetes (8 millones de euros en billetes) y 166,38 millones de pesetas (un millón de euros en monedas). Es decir, que hay gente que sigue cambiando pesetas. ¿Dónde las tenía? ¿Por qué ha esperado tanto? ¿Eran pesetas negras que se van convirtiendo en euros? ¿Acaso Hacienda no toma buena nota de los canjes que se hacen en el Banco de España? No lo sé, la verdad. Le doy vueltas, pero me cuesta de entender.

Recordemos que el Gobierno español fijó en tres meses el periodo de convivencia para ambas monedas, desde el 1 de enero de 2002, cuando comenzó a circular el euro en el bolsillo de los españoles, hasta el 31 de marzo del mismo año, y, desde entonces y hasta el siguiente 30 de junio, estableció un periodo de canje de las monedas y de los billetes en pesetas en las oficinas bancarias. Desde entonces, los españoles tienen que acudir al Banco de España si aún conservan la antigua divisa nacional.

Me cuesta aceptar –ellos sabrán cómo lo calculan- que el banco emisor estime que el 45% de las monedas en pesetas que estaban en circulación antes de la entrada del euro nunca serán estregadas al Banco de España para su canje porque permanecerán en manos de los españoles como pieza de coleccionismo, o bien por deterioro, pérdida o salida del país en los bolsillos de los turistas.

Bien, para los despistados, recordar que el Banco de España dejará de cambiar pesetas a euros de forma definitiva el día 31 de diciembre de 2020, por lo que los españoles aún tienen cuatro años para retornar los 271.742 millones de la antigua moneda. No me digáis que no sería un cachondeo ver colas ante el Banco de España en 2020 para cambiar pesetas… como nos gusta esperar hasta el último momento.

Por cierto, ¿os acordáis que el pasado 17 de agosto hice un post criticando la idea de eliminar el dinero en efectivo, a raíz de que en Portugal van a limitar los pagos en billetes? Pues bien, el Banco de España ha hecho público hoy también que el número de billetes de 500 euros se ha situado en julio en 42 millones de unidades, un millón menos que el mes anterior, por lo que se sitúa en mínimos de septiembre de 2003, mientras que los billetes de 50 crecieron y se situaron en máximos históricos.

En diciembre de 2011 había en la calle 101 millones de billetes de 500 euros que sumaban un valor de 50.500 millones de euros. Aquí se abrió la guerra contra los “bin laden”, como sinónimos de dinero negro. Sea por eso o por la crisis, lo cierto es que el número de unidades de 500 euros ha caído a 42 millones y su valor total fue en julio de 2017 de 21.000 millones de euros, es decir, ha caído en un 59%. De todos modos, probad de pagar con un billete de 500 euros y os van a mirar de forma especial… si es que os lo aceptan, por más que el BCE que ha decidido dejar de imprimirlos a finales de 2018, diga que seguirán siendo de curso legal. En algunos lugares ya empiezan a hacer remilgos con los de 200 euros…

Y, por cierto, bueno será recordar que el hecho de que haya un mayor o menor número de billetes de 500 euros responde solamente a la demanda de las entidades, que, a su vez, atienden las peticiones de sus clientes. Es decir, que ese volumen de billetes no se corresponde con los que están en circulación en España, ya que en una unión monetaria no es posible determinar la circulación por países, pues un billete emitido por un banco central de un Estado puede circular libremente por toda la zona del euro y ser retirado por el banco central de otro país.

Parece, pues, que el rey (en número de unidades) será el billete de 50 euros. Según los datos provisionales publicados hoy por el Banco de España, los billetes de 50 euros han aumentado en julio hasta 1.031 millones de unidades, por encima de los 1.025 millones del mes anterior, lo que representa su nivel más alto de la serie histórica. Pues nada, a pagar con billetes de 50 euros…

 

Camino de la normalización: las pymes mejoran su estructura financiera y contratan más personal

 

Esta semana se hicieron públicos dos informes interesantes relativos a las pequeñas empresas. Uno de Pimec sobre la estructura y balances de las pymes entre 2000 i 2015 y otro, el boletín trimestral de empleo en las pymes, de Randstad-Cepyme. En ambos hay un punto común aunque correspondan a períodos diferentes: las pymes aumentan el ritmo de velocidad en su salida del túnel, mejoran su situación financiera, reducen sus plazos de cobro y contratan más personal.

Aunque más allá de los informes, los dirigentes de las patronales insistan en que no todas están en situación de mejora, por las cifras puede colegirse que las medias sí lo están, aunque como siempre, hay que andarse con cuidado, ya que la dispersión alrededor de las mismas existe. Pero sería mentir si no se dijera que la situación general no ha mejorado. Y ello lo demuestra claramente la mayor propensión a contratar personal de que hacen gala.

Por lo que respecta al informe de la Pimec, me ceñiré a exponer sus conclusiones, suficientemente explícitas, por otra parte.

– Las pymes de los cuatro sectores (primario, industria, construcción y servicios) sufrieron caídas de las ventas durante la crisis y también de resultados. El sector industrial es el único que en la etapa
de recuperación ha registrado cifras de ventas superiores a las del
periodo de expansión
. El resto todavía se encuentran por debajo, entre un 20 y un 30% de los valores del año 2000, siendo especialmente negativa la situación de la construcción.

Los balances de las pymes han aumentado de valor en todos los sectores a lo largo del periodo.

– Por partidas, en general desde el estallido de la crisis los deudores bajan de peso en el activo; también lo hacen las existencias de las pymes, a la vez que ganan peso las partidas de inmovilizado, invariablemente en los cuatro sectores.

– Todos los sectores ven reducir los plazos de cobro, excepto la
construcción, que es, por cierto, el sector donde se cobra peor.

– Se da una tendencia general a mejorar la estructura del pasivo de las
pymes en los cuatro sectores: el patrimonio neto presenta tendencias
claras hasta acercarse al 50%
en todos ellos.

Las ratios financieras más habituales (solvencia, liquidez, tesorería y
endeudamiento) presentan valores que indican fortaleza empresarial.
Las ratios mejoran de manera clara, desde el estallido de la crisis, en la
industria y en los servicios. En el sector primario, la evolución es más errática. En la construcción, la tendencia también es a mejorar del 2008 en adelante, aunque menos que en la industria y los servicios.

El fondo de maniobra, a pesar de presentar valores muy positivos en el periodo de recuperación (primario, 1,2; industria, 1,6; construcción, 1,5; y servicios 1,3), es un poco inferior al del periodo expansivo por el hecho de que el activo permanente ha crecido un poco por encima del pasivo permanente.

Los autores del estudio apuntan que este trabajo recoge los datos de balance y cuenta de explotación de las pymes catalanas en el periodo 2000-2015, distinguiendo los cuatro grandes sectores de la economía (primario, industria, construcción y servicios) y tres subperiodos: expansión (2000-2007), crisis (2008-2012) y recuperación (2013-2015).
Asimismo, apuntan que la base de información es Pimesdat, que recoge estados contables de pymes con una continuidad mínima de 2 años. Así, las empresas nuevas de 1 año o las que están un año y en el siguiente han cerrado, tampoco no son.

Por otro lado, según el análisis llevado a cabo por Randstad Research y Cepyme las pymes han vuelto a concentrar más del 71% del total de las afiliaciones registradas durante el segundo trimestre del año. Durante el segundo trimestre del año, las pymes han aportado el 2,19% al crecimiento trimestral del empleo. Sin duda este es el reflejo de la mejora que vemos en el informe anterior.

Las empresas de 10 a 49 empleados son las que más aportación han realizado al crecimiento trimestral, con un 0,87% durante el segundo trimestre de 2017. Respecto del mismo trimestre del año anterior, los afiliados de estas compañías han aumentado en más de 159.000. Los servicios ligados a la actividad turística (alojamiento, restauración y servicios recreativos) y al comercio son los que más han dinamizado el empleo en las pequeñas empresas.

A continuación, como segundo motor del crecimiento del empleo se sitúan las microempresas –empresas de 0 a 9 trabajadores-, con una contribución del 0,74%, motivada principalmente por el ascenso en los servicios de restauración, el comercio minorista y las actividades constructoras, que ha hecho posible que, respecto al segundo trimestre de 2016, la cifra de empleo que acogen estas estructuras empresariales se haya elevado en más de 60.000 trabajadores.

Por lo que respecta a las previsiones de crecimiento del empleo vienen impulsadas, en gran medida, por el buen comportamiento de las micropymes, donde se prevé un incremento de la afiliación del 3,1% para 2018. Tanto para la segunda mitad del año como para 2018, restauración, consultoría, informática y telecomunicaciones serán las actividades que más dinamicen el mercado laboral.

A continuación se sitúan las pequeñas empresas, donde la evolución se sitúa en el 2,1%. En este caso, la merma en el número de ofertas de empleo en construcción y servicios es la principal razón de la reducción del crecimiento en este tipo de empresas, que actualmente se sitúa en el 4,2%.

Es muy bueno –y absolutamente necesario- que las pequeñas empresas empiecen a carburar cada vez a mayor ritmo y en mayor número. Este es uno de los pasos que aún falta para acabar de entrar en la normalidad de la que ya nos hablan las estadísticas de las macromagnitudes.