Cosas que me sorprenden de los autónomos catalanes en 2016

 

Hoy ha salido la “Evolució i perfil del treball autònom” de la Generalitat correspondiente al diciembre de 2016, que permite analizar la evolución anual. En Catalunya hay 325.300 autónomos personas físicas, con una cierta preminencia masculina (65%),  sin asalariados (80%), preferentemente en servicios (77%) y con una antigüedad superior a los 5 años (54%). De los datos de la evolución del perfil, creo interesante que repasemos algunos.

  1. Los autónomos menores de 40 años pierden peso en los dos últimos años. ¿Qué explicación puede tener? Lo más probable es que fueran autónomos forzados y han encontrado un trabajo asalariado. Parece lógico en momentos de recuperación. Sin embargo se trabaja con diferencias de saldos, lo que impide ver las altas y las bajas. Digo esto, porque la cifra negativa en esta franja de edad no me cuadra con la cantidad de jóvenes que tratan de emprender un negocio y deberían estar encuadrados en esta categoría. Quede como incógnita.
  2. Los autónomos nacionales suponen el 88% del total. Sin embargo, en el año 2016 la evolución es muy distinta. Más de la mitad de los nuevos autónomos (52%) son extranjeros, con un crecimiento anual del 9%. A destacar que en 2015 ya supusieron el 60% del total. ¿A qué se debe esta evolución? Pueden ser comercios…
  3. Me extraña también que por antigüedad, los de menos de un año (suponen el 16%) no tengan relevancia o sean negativos, si consideramos los nuevos entrados en los dos últimos años. Probablemente, la razón sea la misma que en la edad. El pase a asalariados de los últimos que han entrado en el mercado.

Por último destaca le hecho ya conocido pero no por ello menos importante que el 85% de los autónomos cotizan por base mínima. Entre los jóvenes el hecho no me preocupa, pero sí entre los mayores de 45 años que suponen el 71% de los autónomos y más en los mayores de 55 años que son el 26%, ya que la pensión que les va a aquedar es mínima. Lo que no tengo claro es si con sus ganancias anuales pueden hacer haber hecho ahorro suficiente para poder complementarla

Virtual + presencial= éxito del MWC

 

En el Mobile World Congress (MWC) un periodista de televisión preguntaba ayer a empresarios de distinto tamaño, si su presencia allí obedecía a un efecto escaparate o iban para hacer negocios. Todos ellos, sin excepciones, daban por descontado el efecto escaparate, pero afirmaban que ellos iban allí a hacer negocio, ya fuera directo o a establecer contactos con empresas extranjeras que les supusieran negocio (o capital)  en poco tiempo. Y realmente los realizaban, como manifestaron, tras su experiencia de años de asistencia al MWC.

Tras escucharles, no pude por menos que recordar anécdotas puntuales, como el rechazo inicial que mostró la alcaldesa Colau hacia el Congreso –hoy es presidenta de la Fundación Mobile World Capital Barcelona- o realidades tangibles, como los casi 500 millones que se espera van a dejar los 100.000 congresistas en Barcelona y su entorno o incluso el peldaño de más en valor añadido a la marca Barcelona que supondrá el evento. Luego, me dio por pensar porque para un mundo esencialmente virtual como el que encierra este Congreso sigue resultando tan interesante y lucrativa una reunión presencial como esta de Barcelona.

Hace años que se discute sobre si las nuevas tecnologías podrán acabar con encuentros como este y sustituirlos por plataformas digitales. Ciertamente en las diferentes web empresariales está todo expuesto en 3D y se puede obtener la misma información (o superior) que en L’Hospitalet. Sin embargo, la gente –los profesionales- parece que todavía prefiere venir para ver, hablar, escuchar y tocar las novedades. Quizás este sea el motivo. Las novedades, no tanto los productos de las grandes sociedades que gastan millones en publicidad, como de las que presentan pequeñas empresas que nadie conoce y resultan muy difíciles de conectar vía internet, porque no se sabe de su existencia. Sin duda, las grandes beneficiadas deberían ser estas, que pueden realizar contactos directos -para venta de producto, de ideas u obtención de socios- que de otra manera, a pesar de todas las plataformas digitales existentes, resultaría mucho más complejo poder realizar.

En el certamen hay  2.000 empresas del sector procedentes de unos 200 países. Más de 100 son catalanas –un record de participación- la mayoría pequeñas, que esperan mucho del certamen. Lo veo y me tranquilizo. Compruebo que el mundo virtual todavía sigue necesitando al presencial. Menos mal. La suma de ambos parece augurar el éxito final. Que sea por muchos años.