¿Podemos ir bien con tres millones de trabajadores descontentos?

Confieso que estoy sorprendido, no tanto por el hecho en sí, como por su magnitud. Leed lo que acabo de recibir de Randstad. Una encuesta que acaba de realizar revela que tres millones de ocupados en España están buscando otro empleo, bien para mejorar su situación actual o para compatibilizarlo con su trabajo actual. Esta cifra representa el 16% del total de los trabajadores en España, la tasa más elevada de los últimos tres años.

Si se analiza la serie histórica, Randstad explica que durante 2014 el peso de los ocupados que se encontraban buscando otro empleo de manera activa se situó entre el 10% y el 12%, registrando en el tercer trimestre de ese año la cifra más baja de los últimos tres años. A partir de 2015, este grupo de profesionales experimentó dos trimestres de aumento consecutivo hasta alcanzar el 14% del total, nivel en el que se mantuvo hasta el último trimestre de ese año, cuando ascendió hasta el 16%.

Que uno de cada seis trabajadores españoles estén buscando cambiar de trabajo indica bien a las clareas que NO se está bien en el puesto actual. Probablemente, estas cifras inferiores que aparecen en la encuesta correspondientes a años anteriores tengan mucho que ver con la crisis. “Aunque no esté bien aquí, no veo posibilidades fuera”, se pensada. Ahora, eso ha cambiado. Se van a crear 400.000 puestos de trabajo este año y no todos serán basura. Habrá de buenos y lo mejorcillo de cada casa querrá mejorar. Ahí tienen trabajo los que han de seducir al talento. La verdad es que nunca me ha gustado la palabra retener talento. El talento va donde está mejor y se le debe seducir, nunca retener.

De todos modos, algo se había dicho de eso hace tres meses en un estudio de Adecco. “Los españoles son menos felices en el trabajo”, se decía. En una nota del 0 al 10, el balance es un 6,3 en cuanto a felicidad laboral, por debajo del 6,6 del pasado año. Así concluye la encuesta sobre niveles de satisfacción y realización personal en el trabajo que publicó a finales de octubre pasado, en base a 2.400 entrevistas a profesionales.

Y, ¿qué necesitamos para ser felices en el trabajo? Pues entre los aspectos más importantes para ser feliz en el trabajo los españoles, según Adecco, destacan el poder disfrutar de un buen ambiente laboral (8,43 sobre 10), contar con un buen horario que permita conciliar la vida personal con la profesional (8,24) y recibir un buen salario (8,22). ¡Casi nada al aparato! De este trípode de aspiraciones seguimos lejos, porque, además, seis de cada diez españoles (el 58,3%) afirman que su empresa aún no aplica políticas dedicadas al bienestar laboral.

Pero volvamos arriba, no debería extrañar que quienes piensen más en mejorar sean los más preparados. Así el porcentaje es superior en los titulados superiores que en los medios o los no titulados. Aquí puede haber dos fenómenos. Uno, el de los que ya est.an encajados en su materia y quieren prosperar económicamente o en otro aspecto y dos, los que están infravalorados, con un trabajo que no corresponde a lo que ellos creen merecer por sus estudios.

Son cifras a tener muy en cuenta en unos momentos en que muchas empresas van a necesitar dar lo mejor de sí para salir bien en esta etapa de  recuperación en la que se va a recrudecer la competencia entre los mejores. Tres millones de personas descontentas más 4,3 millones de parados suman un mercado laboral muy poco proclive a la mejora de la productividad del país…

 

Hipotecas a tipo fijo, ¿quién gana la apuesta?

 

Los bancos están encareciendo las hipotecas a tipo fijo. Hace unos meses se podían encontrar algunas por debajo del 3% y hoy ya es imposible. Abanca y Liberbank han sido los últimos en sumarse a una tendencia que tiene todos los números para continuar a lo largo de este año. También algunas entidades han subido las comisiones de apertura. La Asociación Hipotecaria Española publicaba hace poco que las hipotecas a tipo fijo sumaban un tercio de las concedidas en el último trimestre. En el blog nos hacíamos eco de la noticia y la saludábamos como positiva, en la medida que supone una dosis de prudencia por parte de los nuevos hipotecados, ya que pueden realizar sus presupuestos contando con un gasto importante (la hipoteca supone por término medio un 25-30%) de la renta familiar que no les va a cambiar.

Probablemente a la banca no le hace la misma gracia que al endeudado la hipoteca a tipo fijo.  En definitiva, esta hipoteca es una apuesta que se cruzan entre la banca y el hipotecado. Se fija un tipo determinado a 15 años. Si los tipos de interés de mercado fluctúan a lo largo de este período por debajo del tipo fijado en el contrato hipotecario, gana la banca y pierde el prestatario, ya que éste paga más de lo que hubiera hecho si hubiera optado por una variable, que estaría siguiendo al mercado, en este caso al Euribor. Si, por el contrario, los tipos se van por encima del fijado, la banca es la que pierde (deja de ganar), ya que cobra menos de lo que hubiera ingresado si la hipoteca fuera variable, mientras el hipotecado acaba ahorrando una pasta.

¿Es bueno cruzar apuestas? ¿No saben más los bancos que los particulares? Si la hipoteca a tipo fijo está baja como hasta ahora, el que la tomaba probablemente jugaba con una cierta ventaja. Pero si se encarecen mucho, deberá valorar si le interesa más seguir sabiendo lo que ha de pagar en 15 años cada mes o arriesgarse a no saberlo y apostar. En definitiva, al encarecer las hipotecas fijas, vía tipo y comisiones, la banca está lanzando dos mensajes. Por un lado, invita al cliente a que vuelva a la hipoteca variable –ahora sin cláusula techo ni suelo- y, por otro, da a entender que la subida de tipos está próxima y que no quiere jugar con fuego con hipotecas fijas a bajo precio. Es decir, que tiene miedo de perder la apuesta, que todo sea dicho, probablemente va a perder con las hipotecas fijas que ha concedido por debajo del 3%. Al tiem