Los salarios en Cataluña siguen cayendo. Los trabajadores de la información se llevan la palma con un 7,5%

El director general de Aena, Javier Marín, ha asegurado hoy en una entrevista en la Cadena Ser que la empresa subcontratada para regular la seguridad del aeropuerto de El Prat, Eulen, ganó el concurso público ofreciendo un 2% menos que la empresa Prosegur, que ya había trabajado para el aeropuerto. “Un 2% más bajo no es significativo para justificar de ninguna forma que ese contrato esté muy ajustado”, ha explicado el director general de Aena. No, desde luego, pero implica, entre otras cosas, que seguimos apostando por encima de todo  al low cost. No importa el servicio, cuenta el coste. Los trabajadores de Eulen cobran entre 900 y 1.200 euros. Esos días hemos sabido que se alargan sus horarios laborales, porque han de hacer frente a un incremento de pasajeros en el aeropuerto de el Prat en los últimos meses.

Siempre es lo mismo. Se trata de ajustar al máximo para ganar más. Hace pocos días hemos sabido que los beneficios de la empresa han sido de 14 millones, con un crecimiento del 65%, pero venían de perder un 80%, lo que no es para tirar cohetes, pero una vez más se impone el coste por encima de todo. Sin olvidar que el trabajo que se hace en seguridad es de vital importancia en el tráfico aéreo, en época de terrorismo muy activo, con alerta de 4 sobre 5. Oigo que la diferencia está entre 155 euros que ofrece la empresa y 300 que piden de aumento los trabajadores. La Generalitat plantea 200 y… ya veremos mañana. Mientras miles de pasajeros seriamente afectados y la reputación del aeropuerto, cayendo en picado. Eso no parece importar. Con un país low cost no vamos a ninguna parte, estoy totalmente de acuerdo con Miquel Puig, que lo viene repitiendo desde hace años.

Y todo eso pasa hoy, que hemos sabido la marcha de los salarios en Cataluña, que en el último año han caído alrededor del 1%, en términos corrientes, según la Encuesta de Salarios del Idescat del 1T y un 3% en cinco años. Una cifra que se amplía en términos de pérdida de poder adquisitivo, a un 7,75 en cinco años y a un 2,3% en el último año.

Evidentemente estamos hablando de una encuesta y hay cambios importantes alrededor de la media que supone, pero son más los que quedan por debajo que los que se van hacia arriba. Y, si eliminamos los trabajos más específicos, con una formación determinada, lo que está claro es que la enorme masa de parados siempre va a jugar a la contra de quien tiene trabajo. ¿No lo quieres? Hay 100 que esperan…

Y eso se refleja en la marcha de los salarios en las empresas por tamaño. En el último año. Las más pequeñas, lo han mantenido, mientras que las de más de 50 trabajadores lo han rebajado. Cierto que las primeras son las que más recortes han sufrido en los últimos 5 años, pero no deja de ser curioso que en plena recuperación sean las medianas y grandes las que presenten un recorte, cuando se supone que debería ser al contrario, al aprovechar más rápido la recuperación

Por grandes sectores, la industria ha mantenido los salarios, mientras en los servicios han bajado un 1,4%. Por actividades, me han sorprendido especialmente tres. Por un lado, la fuerte subida experimentada por los salarios en la metalurgia, del 7,5% y, por otro, la fuerte caída en información y comunicaciones, -7,5% y educación, un 6%. Malo.

 

Sustituir la mitad de las 75.000 jubilaciones que habrá en la industria catalana en 10 años requiere una formación profesional específica. ¿Hacemos algo?

 

El 14% de los trabajadores del sector de la industria en Cataluña tienen 55 años o más, por lo tanto, se jubilarán a lo largo de la próxima década. Concretamente son alrededor de 75.000 trabajadores, de los cuales 28.000 se jubilarán ente los próximos cinco años (actualmente tienen 60 años o más) y los 47.000 restantes, antes de diez años. Esta es una de las conclusiones del monográfico Cuantificación de las jubilaciones futuras en la industria, elaborado por el Gabinete de Estudios Económicos e Infraestructuras de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Me preocupan especialmente los resultados de este informe. Por un lado, porque la cifra es importante y, por otro, porque no está claro que vaya a haber una sustitución correcta. Habrá que tener gente preparada, pero esta gente no va a salir de debajo de las piedras, ya deberían estar hoy con la mente puesta en ello y lo que dicen las cifras no induce a la tranquilidad.

Llevamos 30 años hablando del desajuste que hay entre educación y necesidades laborales en las empresas. Y, al parecer, seguimos igual. Con una diferencia, que hoy la situación está llegando al límite, con las cifras que acabamos de ver, porque el cambio va muy deprisa, porque el lastre acumulado es excesivo, porque mandan las necesidades científicas y tecnológicas… y los alumnos siguen haciendo caso omiso. Hace un par de años, según datos del Gobierno, estudiaban en España ciencias sociales y jurídicas 108.000 jóvenes, mientras que en ciencias solo había 13.000, cuando la demanda laboral se dirige cada vez más a estos últimos.

La industria es necesaria. No podemos imaginar un futuro digno sin industria. ¿Qué vendrán los robots? Sí, claro, pero mientras no llegan… No puedo olvidar que desde 2008 a 2013 la industria, ¡ojo!, perdió un 29% de su empleo. ¡Tres de cada diez personas ocupadas en la manufactura perdieron su trabajo! Y la recuperación no es rápida.

 

Al margen de las jubilaciones en ciernes, el caso es que la industria de alta cualificación cualificación ya se queja de que no encuentra personal. Y el riesgo para nosotros es alto, porque una de dos, o se larga o importa talento. En un reciente informe sobre 33 países –The Hays Global Skills Index2016– se destaca que el mercado laboral español “no está adaptando su talento a las necesidades de las empresas y esta creciente falta de conocimientos y habilidades adecuados en el mundo profesional amenaza las posibilidades de crecimiento empresarial, a la vez que pone en peligro la productividad de las compañías”. Y añade que “el establecimiento de un sistema educativo centrado en el aumento de la empleabilidad debe ser prioritario, para que los niveles críticos de desajuste del talento y la inflación salarial sectorial comiencen a normalizarse”.

De momento, según la Cambra, las ramas industriales que sufrirán especialmente el efecto de las jubilaciones los próximos años son la confección de prendas de vestir (el 23% de trabajadores tienen 55 años o más en Cataluña), la fabricación de muebles (19%) y la industria textil (18%). ¿Se está trabajando para preparar gente para estas ramas industriales?

Y seguimos con el Informe. Afirma que “con respecto a los principales empleos industriales, las que se caracterizan por tener una tasa de envejecimiento más alta (porcentaje de trabajadores con 55 años o más) son: 1) los trabajadores de la madera, textil, piel, cuero, calzado y otros operarios en oficios (25% tienen 55 años o más); 2) los mecánicos de precisión de metales, ceramistas, vidrieros, artesanos y trabajadores de artes gráficas (19%); y 3) los directores de producción y operaciones (19%)”. ¿Estamos en ello?

Otra conclusión –probablemente la más importante- que se desprende del estudio es que una buena parte de las jubilaciones futuras, concretamente el 42% del total, se otorgarán a empleos considerados típicamente industriales y que requieren una formación profesional específica. Hace falta tener en cuenta que, de los nueve empleos considerados industriales, ocho están entre los quince empleos con más trabajadores que se jubilarán durante los próximos diez años en Cataluña.

Los resultados obtenidos en este estudio deberían permitir a las administraciones competentes planificar, dentro de su ámbito territorial, las necesidades formativas futuras, teniendo en cuenta las jubilaciones que se producirán los próximos años por tipo de empleo y el cambio tecnológico que se está produciendo. Por eso, sería recomendable analizar con más detalle las necesidades formativas concretas para cada uno de los empleos a partir de información cualitativa obtenida de los centros
de formación profesional, centros tecnológicos y empresas.